El béisbol es el más nostálgico de los deportes

Mi abuelo Benjamín siempre iba a visitarme en octubre, porque el 22 es mi cumpleaños. La visita coincidía con la Serie Mundial. A mi abuelo el fútbol nunca le interesó demasiado, pero era un gran aficionado al béisbol. Hablábamos de historia, de política y nos sentábamos a ver los (a veces larguísimos) partidos.

El béisbol es un deporte que a mí siempre me sabe a otoño, a nostalgia, a esas charlas. A aprenderme una cantidad impresionante de reglas y estadísticas, que son básicas para entender el juego. Ahora me pregunto cómo es que mi abuelo, que entonces ya iba por los 80, conseguía recordar todos los datos. El récord del pitcher, las estadísticas del bateador, la estrategia de “regalar bases”. Y tantas cosas que no me atrevería a citar porque mi conocimiento es de un 5% comparado al suyo.

Y su equipo favorito eran los Red Sox de Boston. Un equipo que había ganado su última Serie Mundial en 1918 (cuando mi abuelo tenía 17 años) y que llevaba una racha sin repetir un campeonato que no terminó hasta 2004. Vimos muchos partidos en que hablábamos de los Red Sox, de las ligas, de los números, de las historias, de las estrategias, de cambiar un bateador por otro que es mejor corredor, o guardar un pitcher porque es más hábil para cierto momento. Eso sí. Los Red Sox, cuando los veía cuando mi abuelo, nunca ganaron.

boston-red-sox-bigÉl murió en 1998, así que no vio la Serie Mundial que rompió la maldición. No vio esa espectacular serie, histórica, en que los Red Sox se levantaron de ir perdiendo tres partidos en serie de siete (¡contra LOS YANKEES!) y levantarse para no parar de ganar. No vio cómo Curt Schilling, el pitcher, había salido hace muy poco de una cirugía de tendón en su tobillo derecho y aun así seguía jugando. Y que ganó el partido decisivo con una pequeña mancha de sangre roja en la media. ¡Un auténtico media roja! ¡Un Red Sox! No vio cómo ganaron el último partido, en Yankee Stadium. Tampoco cómo los jugadores se tomaban fotos junto a la estatua de Babe Ruth en el estadio del Bronx.

curtEl tobillo manchado de sangre de Curt Schilling en el
sexto partido de la final de la Liga Americana contra los Yankees en 2004
.

El béisbol es un deporte nostálgico, de memorias, de libretas, de momentos. Es lento y por eso hay quien lo juzga de aburrido. Pero sus pausas sirven para hablar de las leyendas alrededor de los equipos, las estrategias, los récords, los números. Sus cábalas. Y sus maldiciones. La de los Chicago Cubs y su cabra no tiene desperdicio. Y siempre era otoño cuando mi abuelo y yo hablábamos de todo eso.

Han pasado ya 16 series mundiales que no he visto con él. Otra vez es otoño y la verdad que esta no ha sido la mejor temporada para nuestros Red Sox, que de ser campeones el año pasado, ahora nos quedamos muy (MUY) lejos de la postemporada. Pero la temporada cierra contra los Yankees, y se despide Derek Jeter, una de sus mega estrellas, en Fenway Park. Con elegancia ante el rival tan odiado, los supuestos “culpables” de la maldición del Bambino. Cómo me gustaría ver el partido con mi abuelo. Por eso, para mí, el béisbol es el más nostálgico de los deportes.

fenway

Homenaje a Derek Jeter en su despedida en Fenway Park. 28 de septiembre de 2014.

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