Periodismo en México

Ocurrió en Bogotá. Un periodista, joven y talentoso y guatemalteco, nos comentó a dos mexicanos (que ninguno ha pisado una redacción en México DF, agradezcamos a San Juditas), por qué un periodista que se ha comparado a Saviano “no había muerto”. Yo soy michoacana, y como saben ustedes, trabajo para un medio internacional. Mi compañero, de Coatzacoalcos y mucho más valiente que yo, lo miró a los ojos, en silencio, y respondió: “Porque él no vive donde yo vivo. Yo puedo morir todos los días. Él va un par de días, vive en una casa súper bonita en Monterrey, va un par de días y ya está”.

En México los diarios nacionales mandan a sus enviados a tratar como sus servidores a los corresponsales en los sitios más peligrosos del país. Sí, a los que saben quiénes son los sicarios, que saben dónde viven y que se juegan la vida todos los días por sueldos paupérrimos que les pagan un mes sí y otro mes no.

Pero no se equivoquen. Los periodistas del DF son tan expertos de todo el país que se convierten en expertos de Michoacán, de Tamaulipas, de Chihuahua, de Sonora. No hay el mínimo respeto por el corresponsal de provincia. Desde la Condesa y la Roma y el Covadonga, tomándose su mezcalito, lo saben todo. ¿Problema en Tamaulipas? ¡Yo fui hace una semana! Perdón, ahí viven 4 millones de tamaulipecos, olvidados y aterrorizados. La familia de mi madre lo atestigua.

Y sus directivos. Hicieron cosas impresionantes en los ochenta. Sé que la mitad de ustedes, lectores,  no habían nacido para entonces, pero les da la autoridad para saber lo que pasa en México ahora. Nos dicen a los que queremos contar lo que ocurre en el país que todo es peligrosisísimo y no podemos ir. Yo todavía se lo estoy explicando a mi abuelita de 93 años que vive en Quiroga, Michoacán. “Mira, abuelita, no te puedo ir a visitar porque dice el Gobierno que es muy peligroso ir al pueblo a donde jugaba de niña”.

Hay muy pocos ejercicios para defender el periodismo en México. Rescato Periodistas de a Pie (el primer esfuerzo gremial en México para rescatar el riesgo de los que se juegan el pellejo todos los días) y Artículo 19. Pero de ahí, poco más. Cuando mataron a Gregorio, periodista de Coatzacoalcos (“Don Goyo”, le llaman los colegas que conocí en Colombia), hubo un inédito esfuerzo de solidaridad que no existe en este país. Ninguna cabecera nacional se solidarizó. Ni una.

Mientras tanto, siguen matando gente porque la impunidad no resuelve nada. Y haciendo el teatro de que en México estamos bien con el solecito y la chela. Y lo más triste es que apostaría a que Gregorio Jiménez, vivo, más de un “enviado especial” de un periódico nacional lo habría tratado como un ignorante. Los he visto. Qué suerte trabajar para un medio internacional para verlos a ustedes, de medios nacionales, más preocupados por los bloqueos del periférico que de las matanzas en Torreón. Ah, y cuenten muchas crónicas romanceadas de lo que pasa ahí. Más datos y menos novela. A ver si levantan los ojos y salen del DF. 25 millones de mexicanos viven aquí, pero más 80 millones no. Y estamos hartos.

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3 comentarios en “Periodismo en México

  1. Ese sentido de “entitlement” que tienen ciertas personas en el DF no se limita al periodismo. Aunque, para el caso del periodismo, debo admitir que no me extrañaría que el calibre de noticias y la cantidad de noticias tengan una diferencia considerable. Las del DF tienen penetración local y nacional frenta a noticias otro estado que por lo general tienen únicamente una penetración local.

    En lo que respecta a calidad pues hay de todo… pero poco,( y no tengo idea dónde.) Nosotros en Tijuana fuimos abandonados a nuestra suerte durante varias décadas ante la incapacidad del DF de hacernos llegar lo que nos corresponde. Ni fruta, ni verdura. Ni cereales. Ni Día de Muertos,

    Afortunadamente se nos abrió la frontera a los residentes locales y salimos adelante. De hecho, prosperamos. Fuimos muy felices todos esos años sin gobierno federal, sin televisa y sin IVA. Luego regresaron los del df a obligarnos a consumir productos nacionales y queriendo convencernos que la scooter itálika es mejor motocicleta que Kawasaki.

    La risa terminó cuando nos dejaron ir el 16%.

    Not funny. Tampoco voy a recordar haber escrito esto.

    1. La historia de la Tijuana olvidada merece contarse ya. Lo que México ha vivido en los últimos ocho años ustedes lo llevan viviendo ¿30? ¿40? años. Y nada de romántico. Gracias por el comentario.

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